Una de las primeras lecciones que los padres enseñan a sus hijos es dar las gracias cuando reciben algo. Es un acto sencillo, que se considera de buena educación, pero que sin querer siembra las bases de un gesto trascendental; porque el agradecimiento es una forma de conectarse con el Universo, abrir canales de prosperidad, atraer energías positivas y conectarse con lo que te rodea.

¿Qué es el agradecimiento?

Hay quienes consideran que agradecer es establecer verbalmente, casi por obligación, que se tiene una deuda con el otro, que acaba de darte algo. Si bien es cierto que el agradecimiento implica reconocimiento del otro, no se trata de establecer saldos pendientes; sino de aceptar con el corazón abierto la bendición o ayuda que te ha sido otorgada. Es reconocer que esa persona ha dejado una marca particular en tu vida, que ahora es parte de ti. Cuando das las gracias estableces tu apertura emocional, le das la bienvenida al otro en tu vida.

El agradecimiento, más que un gesto cortés, es un estilo de vida. Quien vive en agradecimiento constante está consciente de lo que le rodea, aceptando y reconociendo cada pequeña bendición, sabe que cada segundo es un milagro, un regalo del Universo. Estar en agradecimiento es no dar nada por sentado, saber que hay relaciones entre lo que le rodea y lo que es y hace; y hacer un esfuerzo consciente por honrar cada uno de esos regalos que le otorga la vida.

La importancia del agradecimiento

Agradecer es una de las formas más fuertes de abrir los canales de prosperidad y energía positiva. Cuando vives desde el agradecimiento, las bendiciones se suceden unas con otras y no es porque haya algo mágico o místico en torno a esto, es un proceso lógico; pues recibes lo que das. Como mencionamos, agradecer es reconocer, es estar consciente de lo que te rodea y sucede a tu alrededor y darte cuenta de qué sucesos tienen impacto en tu vida.

Cuando vives de este modo eres capaz de captar las oportunidades beneficiosas al vuelo, las aprovechas y no las dejas pasar de largo. Asimismo, cuando una persona hace algo por ti y demuestras tu agradecimiento, creas una relación positiva y es probable que vuelva a ayudarte en caso de que lo necesites. Si ves que alguien necesita algo y está en tus manos apoyarle, seguramente lo harás y seguirás creando más redes de relación y apoyo. Vivir en agradecimiento te ayuda a crear un efecto de bola de nieve a tu alrededor, con personas y sucesos marcado por la energía positiva.

Aprendiendo a vivir desde el agradecimiento

Vivir en agradecimiento puede requerir un poco de esfuerzo al principio, pero se convertirá en un gesto automático a medida que cimientes el hábito. Uno de mis ejercicios preferidos es reservar unos minutos cada noche, antes de dormir, y repasar lo que he hecho durante el día, intentando recordar todas las cosas positivas, primero las grandes, luego los detalles pequeñitos, que son los más difíciles: la sonrisa y cortesía de la persona que me vendió el café en la mañana, la persona que sostuvo la puerta cuando me vio con las manos ocupadas… y en silencio, busco entender cómo estos regalos me han me afectado durante el día y los agradezco.

Otro ejercicio para aprender a agradecer se puede poner en práctica cuando te sientas abrumado, cansado, molesto o estresado. Detente unos minutos, respira profundo y cuenta tus ventajas, agradece cada una de esas cosas maravillosas que te ocurren cada segundo y que son mayores a lo que te está molestando, permite que esa energía se apodere de tu corazón y te inunde. Lo que regalas, recibes así que vive en agradecimiento y estarás repleto de bendiciones.

Begoña Ramos

 

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