La aromaterapia egipcia parece algo fascinante, por lo menos a mi me lo pareció, pero no siempre fue así. Creo que todas las personas llegan en algún punto de la vida a una especie de abismo, en el que comienzas un descenso estrepitoso y parece que cualquier aspecto sencillamente va de mal en peor. Los pocos asideros que puedas llegar a tener se van disolviendo y quedas prácticamente en el aire, sin nada, apenas alguna esperanza.

Por recomendación de una amiga llegué a Centro Reiki es Luz y apenas me escucharon me recomendaron la aromaterapia egipcia, pues me dijeron que sentían que tenía muchos bloqueos energéticos. El tratamiento tendría una duración de tres meses y sería creado especialmente para mi, con una combinación de esencias sagradas de Egipto que se ajustarían a todas mis necesidades, a esos aspectos que necesitaban movimiento y ajuste.

El proceso

Sobra decir que salí un poco dubitativa, pues me confirmaron que mi vida sufriría una transformación ¡y vaya que lo hizo!. Durante ese primer mes me convertí en una persona insoportable, irascible, hipersensible y amargada. Pero esto se debía a que las energías son como el agua: cuando está estancada y comienza a moverse, los sedimentos del fondo se mezclan y la enturbian.

Yo era el agua y la movilización de procesos me obligaba a tomar decisiones en soledad, a apropiarme de mi vida. Fue difícil, pero con la orientación del terapeuta, proseguí con el tratamiento.

Ya para el segundo mes se comenzaba a operar un cambio dentro de mi, tomar decisiones era cada vez más sencillo. Una voluntad redomada, un ímpetu incontenible me guiaba. Ahora se exactamente lo que quiero, lo que necesito y con esa determinación es sencillo tomar consciencia de las cosas importantes de mi vida y aquello que no necesitaba, sencillamente desaparecía o lograba apartarlo fácilmente.

Para el tercer mes todos los asuntos de mi vida comenzaron a tener un rumbo definido, a encaminarse prácticamente sin esfuerzo. Siento que todos los asuntos van fluyendo y que soy una persona completamente diferente. De vez en cuando vuelvo a hacer el tratamiento, sobre todo cuando siento que hay alguna energía discordante, pero siempre vuelvo a encontrar el rumbo y que soy dueña de mi destino.

Agradezco a Elena este testimonio de su experiencia con la aromaterapia egipcia.

Begoña Ramos

 

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