¿Alguna vez te has sentido estancado? ¿Hay situaciones en tu vida que se repiten sin cesar? Puede ser que tengas un malestar físico recurrente que no cede  o que no parece tener causa; sea como sea, hay momentos que se sienten como un deja-vu. Esto puede tener muchísimas causas, pero en gran medida puede depender de la forma en que gestionas y trabajas tus emociones. Si eres de las personas que respiran profundo y dejan pasar eso que les enoja, que no levanta su voz ante las injusticias o que no se permite un momento de flaqueza, entonces allí está la respuesta. Puedes aprender Reiki para sanar las emociones.

El papel de las emociones

Las emociones son respuestas instintivas ante determinados estímulos, que pueden ser internos o externos. Ellas cumplen funciones determinadas: adaptativas, pues nos preparan para responder a situaciones ambientales, por ejemplo, sentir miedo frente a algo peligroso nos prepara para huir. También tienen funciones sociales, pues nos permiten interactuar con otras personas, pues nos permite saber cómo actuar frente a una situación. Asimismo, cumplen una función motivacional, pues pueden imprimir más o menos energía a una actividad, según sea agradable o no, es decir, te sentirás más inclinado a hacer algo que te produce emociones positivas y lo harás con más ímpetu e interés.

Las emociones están presente en todos los ámbitos de la vida, pues es la forma natural en que respondemos y se manifiestan en el ámbito cognitivo, neurofisiológico y conductual; es decir, tienen repercusiones en todo lo que somos y hacemos; son mensajes que nos enviamos y como tal deberíamos tratarlos, es decir, deberíamos experimentarlas, identificarlas, actuar en concordancia a ella y dejarla pasar. Suena muy simple, pero en realidad los seres humanos somos mucho más complejos y este proceso sencillo de recibir información, interpretarla y dejarla ir no suele ser tan fluido.

Los seres humanos nos hemos entrenado a gestionar de forma poco eficiente nuestras emociones. Nos aferramos a ellas, nos las tragamos, las escondemos, las disfrazamos. Como consecuencia el cuerpo sufre, pues eso que no se deja fluir se convierte en enfermedad, en malestar. Además, nos creamos bloqueos y coartamos el avance y el crecimiento personal. Las emociones se sienten en todo el ser.

La importancia de la gestión emocional

Reiki no solo trabaja en el aspecto físico, en realidad actúa a niveles mucho más profundos, ya que es también una forma de meditación profunda que te permitirá ponerte en contacto con los aspectos más íntimos de tu ser, incluyendo esos mensajes atascados, esas emociones sin procesar que has dejado de lado y que se han quedado ancladas en tu subconsciente.

Tu ser es sabio, tu cuerpo y tu mente pueden lidiar naturalmente con muchos problemas, suelen buscar la forma de alcanzar el equilibrio y sanarse a sí mismo; pero somos nosotros quienes de forma consciente o inconsciente interrumpimos ese proceso con ideas negativas, costumbres perjudiciales y actitudes que empeoran la situación.

Reiki para sanar las emociones

Los obstáculos son esas ideas que dificultan o bloquean por completo el trabajo que deseas hacer. Por ejemplo, cuando deseas cuidar tu salud y hacer más ejercicio hay una parte de ti que te repite continuamente y te convence de que no eres una persona atlética. Hay personas que no se permiten enfadarse porque “las personas espirituales no sienten rabia”. Este tipo de aseveraciones e ideas inamovibles son las excusas que utilizas para racionalizar tu manejo emocional inadecuado.

La sociedad nos ha enseñado que está mal expresar emociones como la ira, el miedo, la culpa, la tristeza. No queremos decir que estamos enojados porque no queremos que otros se sientan mal, no decimos que tenemos miedo para no parecer débiles y jamás decimos que estamos tristes. Así que nos acostumbramos a tragarnos eso que sentimos. Lo ocultamos, respiramos profundo y dejamos eso de lado.

El problema es que la emoción no desaparece hasta que no la atendemos y comienza a enviar recordatorios. La ira, por ejemplo, se transforma en problemas estomacales, la culpa en dolores de cabeza, el miedo en gripes y alergias. No hay forma de desvanecerlas, las emociones se viven y se trabajan, si no se quedan acumuladas.

Las emociones que no se experimentan y se trabajan de forma adecuada se convierten en un bloqueo en un anclaje que te hacen reaccionar negativamente a una situación, reforzando la conducta y perpetuándola, lo que a la larga no te permite un verdadero crecimiento personal. Repites patrones, conductas y te estancas. Hay que levantar el ancla emocional, gestionar, dejar fluir y moverse.

¿Por qué sirve Reiki para sanar las emociones?

Reiki nos permite reencontrarnos con esa emoción, experimentarla en un espacio seguro y procesarla de forma adecuada. Por esta razón no es de extrañar que las personas rompan en llanto en medio de una sesión de Reiki, o que sientan miedo o muchísima rabia; y es que en ese estado de relajación profunda que se alcanza es natural que estas cosas reprimidas afloren a la superficie. La energía tiene tendencia a fluir, es su naturaleza, y para lograrlo va a deshacer cualquier bloqueo, incluyendo los emocionales.

En medio de la sesión de Reiki tu mente elegirá de forma automática e instintiva trabajar con esa emoción para recuperar su equilibrio. Es probable que la experimentes, que la vivas con gran intensidad, serás capaz de hacer conciencia de ella y cómo y en qué forma afecta tu cuerpo y tu mente. En ese estado profundo de conexión con la energía propia y del universo no hay espacio para ideas externas o costumbres nocivas. Precisamente por esto Reiki es una herramienta increíblemente poderosa para la gestión emocional, pues te permite desembarazarte de las resistencias que colocas y que no te permiten trabajar con ese aspecto emocional que debes gestionar.

Trabajar con Reiki para sanar las emociones te enseñará que no está mal sentirse de determinada forma, que no pasa nada si te enojas o si te sientes triste. Mientras recibes Reiki tu mente aprenderá que debe recibir el mensaje sin engancharse: las emociones se sienten, se identifican y producen una reacción. Entender y respetar este proceso es la única forma de recuperar el equilibrio y la verdadera salud.

Begoña Ramos

 

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